Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.
La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.
Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.
RUBÉN DARÍO
Otros poemas:
Ciertamente que vuestros bellos ojos, dueña mía,
no pueden ser otra cosa que mi sol,
pues me golpean tan fuerte como él suele
a los que caminan por las arenas de Libia;
mientras un cálido vapor -como no sentí nunca antes-
se levanta en el costado donde me duele,
que acaso los amantes en su habla
llaman suspiro; no sé que pueda ser.
Una parte cerrada y turbada se esconde
bajo mi pecho, y luego saliendo de él un poco
allí en torno se hiela o se congela;
y en cuanto halla lugar cerca de los ojos
me suele hacer llorosas todas las noches
hasta que mi aurora vuelve llena de rosas.
JOHN MILTON
Otros poemas:
¡Oh! si besar pudiera esos ojos de fuego,
un millón apenas si sofocaría el deseo:
Sin cesar impregnaría mis labios de deleite,
y moraría una eternidad en cada beso:
sin cesar te besaría a ti aferrado:
nada separaría mi beso del tuyo;
Sin cesar nos besaríamos y besaríamos para siempre;
aun cuando su número excediese
las innumerables semillas de la amarilla cosecha.
Separarnos sería vano empeño:
¿podría desistir? ¡Ah! ¡Nunca, nunca!
LORD BYRON
Otros poemas:
Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello,
que en mi juventud me deslumbraba;
aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.
Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.
WILLIAM WORDSWORTH
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