Ama tu ritmo y ritma tus acciones bajo su ley, así como tus versos; eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones. La celeste unidad que presupones hará brotar en ti mundos diversos, y al resonar tus números dispersos pitagoriza en tus constelaciones. Escucha la retórica divina del pájaro del aire y la nocturna irradiación geométrica adivina; mata la indiferencia taciturna y engarza perla y perla cristalina en donde la verdad vuelca su urna. RUBÉN DARÍO
Ciertamente que vuestros bellos ojos, dueña mía, no pueden ser otra cosa que mi sol, pues me golpean tan fuerte como él suele a los que caminan por las arenas de Libia; mientras un cálido vapor -como no sentí nunca antes- se levanta en el costado donde me duele, que acaso los amantes en su habla llaman suspiro; no sé que pueda ser. Una parte cerrada y turbada se esconde bajo mi pecho, y luego saliendo de él un poco allí en torno se hiela o se congela; y en cuanto halla lugar cerca de los ojos me suele hacer llorosas todas las noches hasta que mi aurora vuelve llena de rosas. JOHN MILTON